Una caja, un libro, canciones y una estrella.

Permitir que penetre en la mente un pensamiento triste o negativo es tan peligroso como dejar que entre en el cuerpo un microbio de escarlatina, y si se permite que allí se quede una vez dentro, es posible que no nos podamos deshacer de él en la vida.

Cosas mucho más extraordinarias le pueden suceder a quien, cuando le viene a la mente un pensamiento desagradable o descorazonador, tiene el buen juicio de acordarse a tiempo y expulsarlo, poniendo en su lugar otro pensamiento grato y decididamente valeroso; y es que no puede haber dos cosas en un mismo lugar:

Donde haya una rosa, hijo mío, no crecerán villanos.

 

Frances Hodgson Burnett
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